sábado, octubre 17, 2015

Etnias indígenas persisten en situación de calle

Este es un artículo publicado en El Diario de Guayana habla del tema de los indígenas en situación de indigencia (¿Recuerdan el parecido entre ambas palabras?: indígena e indigente). Es una situación muy común y un hecho antropológico ampliamente estudiado: las migraciones buscando mejor calidad de vida, les han quitado sus tierras o las han contaminado, huyen por conflictos o ataques de mineros, guerrilla, paramilitarismo, etc. Son cuestiones que deben analizarse y trabajarse con seriedad, a los gobiernos.
El artículo tiene cosas como:
"Hace dos años, los gobiernos nacional, regional y municipal voltearon su mirada a estas familias, tras evaluar las precarias condiciones de vida que llevaban nuestros aborígenes. Les ofrecieron viviendas en el sector Las Calderas, autopista Puerto Ordaz-Ciudad Bolívar, donde además de contar con una tierra fértil para el cultivo de la yuca, estaban cercanos al río Orinoco para la práctica de la pesca. Pese a las buenas intenciones, fue muy poco tiempo el que estas familias indígenas pernoctaron en el lugar, pues antes de cumplir los dos meses, volvieron al lugar que años atrás habían ocupado".
"Desatención a la que están siendo expuestos en sus tierras ancestrales, pocas fuentes de trabajo, depresión económica en el estado Delta Amacuro, el proceso de aculturación promovido por las iglesias misioneras, el profundo deterioro ambiental que ha sufrido buena parte de las tierras deltaicas habitadas por los Warao, son, entre otros, factores agravantes que han forzado al pueblo indígena a iniciar un progresivo abandono de su hábitat desde finales de los años 70".
"En Caroní, hace más de diez años que se viene presentando un fenómeno muy particular: los pobladores indígenas ya no solo se dedican a la mendicidad en los semáforos de la ciudad, sino que han adoptado costumbres alejadas a sus creencias y realidades. En un principio, las mujeres, con sus pequeños hijos, permanecían todo un día pidiendo una limosna a cuanto conductor se acercaban, con el tiempo esta costumbre fue puesta en práctica por las aborígenes más jóvenes. La actividad se repite en cada generación, pues en los más pequeños se nota la misma actitud".

Fuente: El Diario de Guayana

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