domingo, diciembre 13, 2015

Colombia: Los retos de la salud indígena

Interesante artículo que publica El Espectador. Se hace un análisis de cómo se requiere articular esfuerzos para una mejora en la salud de los pueblos indígenas.
Uno de los grupos más afectados por estas enfermedades (malaria, dengue, sida, paludismo y tuberculosis) son los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. De hecho, los koguis llegaron a ocupar la primera posición de enfermos por tuberculosis en el mundo.
Por eso comenzaron a pensar en un tratamiento que estuviera en sintonía con sus creencias. Pero esa no era una tarea fácil porque “empezamos a tradicionalizar lo occidental y a crear confusiones”, aseguró el médico Juan Carlos Dib, presidente de la Asociación Colombiana de Medicina Tropical y profesor de la Universidad del Magdalena.
Dib recorrió por primera vez la Sierra en 1997 tratando de concertar un modelo intercultural y de capacitación en salud para los indígenas (promotores de salud). En ese lugar habitan 90.000 indígenas, entre koguis, arhuacos, wiwas y kankuamos. Todos ellos con concepciones de las enfermedades muy distintas a las científicas. Todos ellos reunidos bajo el primer modelo de salud intercultural de Colombia.
“Nosotros entendemos la salud como el bien con nuestro territorio. La sierra también tiene vértebras, que son las rocas; venas, que son los ríos; corazón, que es la montaña”, aseguró Torres, de la IPS indígena. En eso coincidió el mamo kogui Damián Escribano, quien sostuvo que “todas las tierras y cultivos deben ser purificados espiritualmente. Ese es un paso clave para prevenir la enfermedad”.
Vangelio Gil, mamo de la etnia wiwa, mencionó las dificultades al acoplar ambos modelos. Por ejemplo, la infraestructura en salud debe hacerse en las partes bajas de la Sierra, porque en las zonas medias y altas no se permiten construcciones occidentales. De ahí viene la creación de la casa de paso (casas de hospedaje, como se les llama en otros sitios). Un lugar de recuperación para los indígenas que salen de alguna cirugía y deben volver a la Sierra, donde, muchas veces, los esperan dos días de camino.
Con eso cerró el doctor Dib, pues hay que replantear el sistema y acomodarse a las necesidades que ellos tengan, no al revés: “Estas son enfermedades de los más pobres; debemos hacer ciencia para los más pobres”.

Fuente: El Espectador

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