domingo, marzo 20, 2011

Nosotros los curanderos por Roberto Campos Navarro


Vamos a comenzar una nueva sección para recomendar literatura o bibliografía relacionada al tema de la interculturalidad en salud. Es tanto el material que nos llega y difícil y extenso hablar de ello que vamos a hacer reseñas de los textos que aquí se mencionan.
El libro “Nosotros los curanderos” de el Dr. Roberto Campos Navarro, mexicano, médico especialista en medicina familiar y en antropología social, profesor de el departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la ilustre casa de estudios mexicana UNAM y gran amigo nuestro, tiene como primera edición en 1997. Tenemos una reimpresión del 98 y como obsequio personal en la reunión del Potosí en el 2002.
En su contenido vemos, luego de la introducción y la presentación de Doña Marina, protagonista e inspiración del libro, la siguiente lista: Cómo se hace un curandero (transmisión heredo-familiar, vocación curativa, elección personal, etc.); Lo que cree y sabe el curandero sobre salud y enfermedad; Cuatro enfermedades sobresalientes: susto, empacho, nervios, diabetes; Revisión de recursos curativos, Curanderismo: proceso social subordinado y Consideraciones finales. Tiene dos apéndices: lista de enfermedades, malestares y otras acusas de posible demanda curanderil y Relación de plantas medicinales.
Este es un texto obligatorio de referencia para poder comprender el proceso intercultural de la medicina. Totalmente revolucionario para la época, según nos cuenta el mismo Roberto, ya que un médico académico explique con tanto detalle cosas que pertenecen al saber popular con todo el rigor científico, filosófico y con la narrativa de la vivencia que tuvo en su formación.
Los médicos nos vemos obligados a lidiar con este tipo de cosas en nuestro quehacer. Unos terminan en creer, otros no. Otros, simplemente, se hacen los indiferentes. Pero la medicina tradicional ha existido desde hace siglos. Ha hecho el trabajo antes de que llegara la medicina “formal” y sigue cubriendo sus múltiples fallas. Unos se aprovechan de ella y se autonombran curanderos, pero no todos nacen para ella.
Una de las partes que más me encantan del libro es lo que dice Doña Marina a los médicos de hoy en dia:

“A los médicos les he dicho que si algún día gustan, ellos mismos pueden practicar el curanderismo, nosotros les enseñamos. Les voy a enseñar y demostrar lo que sabemos, porque llevo muchos años curando en forma anónima (...) Enseñar que se debe ser humilde, no en la bolsa o en lo que uno viste, sino en el alma. Que uno dé cariño, amor, porque si uno lo da, todo el mundo va a responder igual [...], uno va a tener el cariño y el amor que uno les dé y hasta puede ser que más”. Sabias palabras.
El médico no debe perder su humildad porque es un servidor público. Tampoco cuestionar aspectos que no les han enseñado en la facultad. Como ser humano, el médico debe lidiar con aspectos que no están en su comprensión académica porque esta forma de curar ha sido subyugada por la medicina occidental hegemónica (estos aspectos filosóficos están muy bien explicados en el libro).
El libro está dedicado con mucho amor a su esposa Adriana Ruiz (quien toma la fotografía de Roberto, profesora de la UNAM, quien trabaja, entre otros, el tema de la ética y son referencia sus trabajos en la interculturalidad) y sus hijos, Rodrigo, Roberto y Liliana.

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