Antes de que existiera la medicina académica, la medicina tradicional sobrevivió, permaneció y se nutrió de diferentes elementos a lo largo de los siglos. Muchos de estos elementos son provenientes de pueblos invasores o pueblos vecinos.
Venezuela participó con la ponencia sobre la base legal del apoyo y fortalecimiento de la medicina tradicional, desde su ratificación al convenio 169, la constitución en el capítulo 8, la LOPCI y la Ley Orgánica de Salud. Igualmente, se habló acerca de cómo se materializa día a día dicho apoyo.
Se realizó una declaración final de consenso con la participación de todos, pero surgieron discrepancias en cuanto a los términos utilizados, tradicional, indígena, bienestar, buen vivir, entre otras. Una de los aspectos sensibles era la protección intelectual del conocimiento y de la biodiversidad a las trasnacionales.
El fin común era fortalecer las diferentes formas de curar o, como lo diría Michel Perrin, “el arte de curar”, mediante formación y capacitación, sistemas de información a fin de preservar el legado a nuestros hijos y que, el resto de los países que no cuentan con este apoyo por parte de los gobiernos, sean beneficiados.
El seminario es una muestra sabia de que la medicina académica no resuelve todos los problemas de salud. Ancestralmente, la medicina de nuestros abuelos permitió la supervivencia de los pueblos y promovían hábitos de vida saludables. Hoy en día, pueden convivir perfectamente en el marco del respeto mutuo.
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