
Pero ellos, haciendo caso de la conseja de una gran amiga, decidieron unirse legalmente por la "ley alijuna" y la del Dios cristiano. Algo verdaderamente novedoso para ese momento. Fueron el primer matrimonio legalmente registrado, dando lugar a una serie de casamientos posteriores por esta vía.
50 años después, luego de haberse venido a Maracaibo como familia, con un niño a cuestas, criando otros tres más. Hicieron una vida juntos, criaron, educaron y fueron pilares de ambos clanes.
Para celebrárselos no había un precedente que tomar como ejemplo. Simplemente se juntaron ambas familias y las personas allegadas. Fue un compartir muy al estilo wayúu y un poco de lo alijuna que, interculturalmente, se anexa por la vivencia. Contar historias jocosas, alegres y ver fotos de su vida, de la unión familiar. ¿Su secreto? La comprensión y el diálogo, sencillamente.
Nuestros mejores deseos y que esa unión sea ejemplo para las nuevas generaciones.
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