
El General Narciso Ascanio es un gran aliado de la salud intercultural. No es médico ni antropólogo, pero tiene un espíritu de solidaridad que pocos tienen. Es la disciplina a la orden de la causa. Es la representación de la entrega a la labor, sin tapujos, sin cansancio. Tiene una alta sensibilidad que, en estos menesteres, es más necesaria que todo el academicismo que representa la medicina o la antropología. Aquí le entrega su bastón de mando a un líder indígena en Alto Orinoco. Se despoja de su ropa de militar y se coloca a la par de ellos. "Soy como ustedes". Todos deberíamos hacer lo mismo.
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